V Cena Benéfica de Educatio Servanda: cuando la casualidad no existe

Más de un centenar de invitados se dieron cita en la V Cena Benéfica que, organizada por la Fundación Educatio Servanda, encontró en los elegantes jardines de Casa Club el marco propicio para compartir una agradabilísima velada entre amigos.

Era la primera vez que el evento que, con periodicidad anual, celebra Educatio Servanda con el propósito de dar a conocer sus proyectos, salía del colegio Juan Pablo II de Alcorcón. Son muchos los amigos que, en la breve historia de la Fundación, se van sumando a sus proyectos. Este  número creciente hace necesario encontrar nuevos espacios que sirvan de acogida y punto de encuentro para todos.

La generosidad de Casa Club que, cediendo su terraza, hizo posible la celebración de esta cita, tan relevante para la Fundación, facilitó al máximo el disfrute de un cóctel que comenzó, cuando apenas habían transcurrido unos minutos de las 21h, con la bendición de d. Joaquín López de Andújar, obispo de la diócesis de Getafe.

A la entrada de los jardines, Juan Carlos Corvera, presidente de la Fundación, y Fina Rivero, benefactora y alma mater del acto, daban la bienvenida a los numerosos invitados que, en los días previos habían confirmado su asistencia, y entre los que no faltaron representantes de las diferentes estancias de la sociedad civil: artistas, empresarios, políticos, profesionales liberales, cineastas, dirigentes de entidades educativas, asociaciones de padres así como miembros destacados de las diversas obras de la Fundación

Conforme al horario previsto por la organización, en torno a las 21,40h, el director de Comunicación, Óscar Rivas, anunciaba el comienzo de la entrega los premios Educatio, los cuales, al igual que el año anterior, fueron elaborados por la pintora Guadalupe Tello.

En primer lugar, y en nombre de la Federación de Deportes para Personas con Discapacidad Intelectual de Castilla La Mancha, recogía el premio Educatio al Deporte y Tiempo Libre, el gerente de la entidad Ismael, de manos de D. Joaquín López Andújar. Durante su intervención Parrilla que, acompañó de una proyección visual, explicó a los asistentes la labor de inclusión que, a través del deporte, lleva a cabo su entidad, y que trasciende de la mera competición deportiva. Esta labor les ha hecho merecedores de numerosos reconocimientos a lo largo de sus veinte años de existencia.

Seguidamente, Silvia Cano, esposa del presidente de Educatio Servanda, entregaba el premio Educatio a la Enseñanza a Luis Carbonel, durante doce años presidente de CONCAPA y uno de los líderes más significativos de la sociedad civil en el campo de la enseñanza. Carbonel agradeció el reconocimiento, señalando que seguirá defendiendo los derechos de los padres a elegir la educación de sus hijos.

El tercer galardón, premio Educatio a la Familia, correspondió a Luis Cort, padre de diez hijos, empresario y presidente fundador de Carii Filii. Cort, acudió a recoger el premio acompañado de Pilar, su mujer, a quien tras veinte años de matrimonio, y haciendo un juego de palabras con su nombre, no dudó en calificarla como el verdadero “pilar” que sostiene su familia y matrimonio.

Juan Manuel Cotelo, en nombre de Infinito más Uno, productora fundada y por él presidida, premio Educatio a la Presencia Pública, protagonizó una intervención fiel a su estilo, amable, divertida, pero no exenta de profundidad. Tras agradecer a Educatio Servanda el reconocimiento, enfatizó el hecho de que Infinito más Uno no sería lo que es sin la presencia del Señor.

Fue Cotelo quien, tras su alocución, protagonizó uno de los momentos estelares de la noche al presentar en primicia un tráiler con su próximo proyecto cinematográfico que provocó un notable impacto en el público asistente.

La guinda al acto, como no podía ser de otro modo, la puso Juan Carlos Corvera. El presidente de Educatio Servanda comenzó su intervención destacando el hecho de que “nada, absolutamente nada ocurre por casualidad, esa es al menos la experiencia”. Unas palabras que servirían de hilo conductor a un testimonio personal donde, por primera vez, Corvera glosaría, una a una, las sorprendentes “casualidades” que jalonaron los primeros años de historia de la fundación. “Casualidades –matizó- que no han dejado de producirse desde 2009 hasta el día de hoy; tantas que nos han llevado a dirigir siete colegios Juan Pablo II, dos de promoción propia, y el resto asumidos de órdenes religiosas que no pueden continuar con ellos; dos centros de Formación Profesional; más de 3.500 alumnos en total, más de 350 trabajadores, una casa de retiro por donde pasan aproximadamente 1.000 personas al año, siete congresos de educadores, y un largo etc, que sería largo de explicar.

“Después de todo esto, -señaló Juan Carlos Corvera- pueden entender que no crea en las casualidades. De ahí que les reproduciré el consejo que recibí de una periodista cuando, allá en 2006, le relaté la existencia de un proyecto que rondaba por mi cabeza desde hacía tiempo, consistente en crear una Fundación educativa: se trata de un bonito proyecto –me aconsejó la periodista-, pero si no lo haces ya, encontrarás mil excusas para no hacerlo nunca”.

Aquellas palabras a mí me sirvieron de resorte para poner en marcha proyecto. Así que, permítanme –enfatizó Corvera dirigiéndose a los asistentes- que les reproduzca el mismo consejo: Si, después de lo visto y escuchado aquí, desean ayudar a nuestra Fundación, no dejen que pase el tiempo, porque entonces encontrarán mil excusas para no hacerlo nunca”.

Con este consejo concluía el testimonio del presidente de Educatio Servanda, pero no así una velada de la que los asistentes seguirían disfrutando hasta bien entrada la noche.

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