Ponencia de Fray Xavier Català en el Centro Cultural Juan Pablo II de Cádiz

Ponencia de Fray Xavier Català en el Centro Cultural Juan Pablo II de Cádiz

El pasado 20 de febrero tuvo lugar en el Centro Cultural Juan Pablo II una charla sobre la Cuaresma bajo el título “Cuaresma en tres dimensiones” impartida por el joven dominico Fray Francesc Xavier Català Sellés. Nacido en Alicante, profesó en la Orden de Predicadores en 1999 y fue ordenado sacerdote en Valencia en el año 2005. Actualmente reside en el convento de Santo Domingo de Jerez de la Frontera. El orador y ponente Cuaresmal destaca por su excelente predicación, palabra que caracteriza a esta Orden; alabar, bendecir y predicar, además de su requerida compañía de los fieles en tiempos de Cuaresma.

“Cuaresma en tres dimensiones” así tituló el padre Xavier su charla sobre el sentido de la Cuaresma. “¿Qué es la Cuaresma? recordamos o reproducimos el camino de Israel hacia la tierra prometida para entrar en el Santo Santorum, el lugar más sagrado donde el pueblo esperará y vivirá en una esperanza donde será Dios mismo quien vendrá a restaurar su trono” Así es como el padre Xavier hace referencia al Arca de la Alianza, un instrumento que el Señor mismo dispuso; “sirve para contener las tablas de la ley, para custodiar las tablas en las que recogía el pacto de la alianza entre Dios y los hombres, siendo este el único objeto que una vez construido el templo, sería el lugar más santo, Santo Santorum”.

Una primera dimensión de la Cuaresma sería la dimensión histórica” explicaba, “recordar que la cuaresma no ha sido desde el principio un tiempo ya programado en la iglesia. Dimensión bíblica, ¿por qué cuarenta días? Pues comenzando por Noé y los cuarenta días de lluvia, agua que limpia, purifica, lo barre todo y surge una nueva humanidad de un tronco sano que es la familia de Noé (sacramento de la reconciliación)” decía así el padre Xavier.  “Hay un número reiterativo que sugiere un camino, que sugiere un proceso, pues cuando la Iglesia instituye cuarenta días, se fija en Cristo y en sus cuarenta días en el desierto, Cristo es lo esperado, y todo esto ha sido preparado por Dios. Todo esto nos indica ya de que talante tiene que estar revestida nuestra cuaresma”.

“Una dimensión teológica” continuaba fray Xavier, “los evangelios siempre son las tentaciones, lo que abre el sentido de nuestra cuaresma y la transfiguración del Señor, esto da el sentido global de la cuaresma poniendo el acento de la renovación personal”. El joven fraile hace mención a una cuarta dimensión; “una dimensión litúrgica; los signos que se ven y que se identifican inmediatamente. Como la ceniza del miércoles de ceniza, las flores, la iglesia prohíbe las flores, los adornos, la música, el color es el morado. Hay signos que se ven enseguida, no se canta el Gloria, todo esto son signos de austeridad”

“Para nosotros es un gozo vivir la cuaresma y la Semana Santa aquí en Andalucía” explicaba, “aquí se vive con un especial interés. Aquí hay belleza, y arte y hay una expresión que sale de lo más profundo del ser humano. Aquí en Andalucía hemos aprendido a revestir la cuaresma con un halo de belleza, de hermosura. Tiene un gozo de primavera, que nace, que surge, que florece, aunque tiene que ser austera…entonces ¿cómo lo conjugamos? Así que…” continuaba, “hay otra dimensión, la cuaresma de los sentidos, es el gran pregón de la primavera, los días se alargan, los naranjos ya huelen, es un renacimiento. La cuaresma nos trae al paladar el regusto de las viejas tradiciones, las torrijas. El olfato; el dulce aroma del incienso. El tacto; las ceras, tejidos, a la vista; los altares de cultos y a los tímpanos, las marchas. ¿Por qué nos encanta la cuaresma aquí? Porque trae lo mejor del ingenio humano que se desborda ahora en la cuaresma”.

“¿Y qué ha pasado en la pascua?” concluía fray Xavier, “porque la pascua es el centro de todo y sin ella no tiene sentido nada. El día de la resurrección marcará todo el calendario de la iglesia y todo el sentido del cristiano. El mundo necesita escuchar testimonios, pero necesitamos ser atletas y empeñarnos en estos ejercicios y prácticas espirituales y corporales. La pascua es la que da el vuelco a la historia y a la fe, porque el corazón solo encuentra paz en Cristo resucitado. La pascua es una mañana de primavera que cambia el mundo entero”.

 

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