Monseñor Jesús Sanz: «San José, paradigma de la paternidad cristiana»

«Cuando hacemos una sociedad sin Dios, lo hacemos siempre contra el hombre y la paternidad»

Presentado por Jaime Montesino, gerente de Educatio Servanda, como un pastor bueno, con corazón de padre, d. Jesús Sanz, obispo de la diócesis de Oviedo, comenzó su ponencia afirmando que «cuando hacemos una sociedad sin Dios lo hacemos siempre contra el hombre y la paternidad». Esta vieja tentación que pretende enmendar a Dios, se manifiesta en las opciones teóricas y prácticas que se introducen en el ámbito legislativo, educativo y social. Para Sanz «todo desbaratamiento del hombre afecta a nuestra mirada de Dios, y toda relegación de Dios, tiene consecuencias en el hombre».

El obispo destacó que el ataque que la paternidad está sufriendo es de gran envergadura, ya que pretende desplazar el orden natural de las cosas en la que se inscriben la revelación cristiana y la tradición cultural y religiosa. «Quienes pretenden destruir esta historia imponiendo ideológicamente una alternativa desde un nuevo orden mundial saben que han de tocar los grandes núcleos que representan la vida, la familia y la educación, cuya misión se reserva al varón y a la mujer»

Frente a estos ataques que se sirven de herramientas ideológicas respaldadas por el poder político y mediático, y que empujan a la persona hacia el egoísmo y la esterilidad en todos sus ámbitos, monseñor Sanz contrapuso «el ejemplo admirable y santo de san José, en quien podemos aprender la belleza profética a la que somos llamados los cristianos y, en especial padres, madres y esposos».

Necesitamos figuras como la de san José 

Al explicar la historia de amor entre José y María, que nos enseña la excepcional paternidad de san José, d. Jesús enfatizó la necesidad de aprender de esta parábola preciosa que describe su vida, y de la que «podemos también beneficiarnos por su intercesión en un mundo culturalmente parricida y eclipsador de la paternidad».

«Necesitamos figuras como la de san José que, junto a María, nos permiten ser hijos como Jesús lo fue en la gloria a Dios» -concluyó el obispo de Oviedo-.

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