La autoridad fue objeto de debate en el VII Congreso Nacional de Educadores Católicos

La autoridad fue objeto de debate en el VII Congreso Nacional de Educadores Católicos

En su séptima edición, el Congreso Nacional de Educadores Católicos de Educatio Servanda enfatizó la necesidad de poner en valor la autoridad. Para Juan Carlos Corvera, presidente de la Fundación, “que los padres nos convirtamos en amigos de nuestros hijos es forma más absurda de dejarles huérfanos”.

Las encuestas de satisfacción de los más de trescientos congresistas asistentes no arrojan lugar a dudas: el VII Congreso Nacional de Educadores Católicos ha sido uno de los más aplaudidos desde que iniciara su andadura en aquel noviembre de 2008.

Desde su puesta en marcha, el evento que organiza periódicamente la Fundación Educatio Servanda ha seguido facilitando soportes a los educadores católicos, al objeto de dar respuesta a los problemas a los que se enfrenta el mundo educativo en general, y el educador en particular. Así lo señalaba José María Carrera, director del congreso, en la presentación de esta nueva edición que, bajo el lema “Educar con autoridad: en busca de la referencia perdida”, tuvo lugar el día 12 de marzo en el colegio Juan Pablo II de Alcorcón. Al finalizar la jornada, los congresistas destacaron el carácter práctico de todas y cada una de las ponencias.

Previamente, y como cada año, se había celebrado en el templo del centro la Eucaristía, presidida por el obispo de la diócesis, Joaquín María López de Andújar, el cual ya en su homilía explicaba que el término educar encuentra su origen etimológico en el vocablo latino ducere, que significa guiar, educar.

Finalizada la Misa llegaba el momento de inaugurar el congreso, donde tras unas breves palabras introductorias a cargo de José María Carrera, tomó la palabra el presidente y fundador de la Fundación Educatio Servanda, Juan Carlos Corvera.

“Que los padres nos convirtamos en amigos de nuestros hijos –afirmó Corvera en su intervención- es la forma más absurda de dejarles huérfanos”, ya que, con la excepción de la dignidad humana, las relaciones entre personas son casi siempre desiguales desde el punto de vista jerárquico. “La autoridad no se entiende si no hay una relación vertical, y asimétrica. […] Como tampoco se entiende una educación sin normas, límites, premios o castigos”. En opinión de Corvera, los límites son imprescindibles para dar seguridad a los niños, ya que les ayudan a reconocer su campo de acción; de igual modo que a los adolescentes les ayudan a poner orden en sus explosivas relaciones. “La educación –apostilló el presidente de Educatio Servanda- es el arte de saber equilibrar entre los sentimientos y las prohibiciones”.

A continuación, en representación del Ayuntamiento de Alcorcón tomaba la palabra Susana Mozo, teniente de alcalde y concejala de Educación, quien no dudó en destacar la importancia de la LOMCE, en cuanto que supone devolver a la familia el protagonismo educativo del que había sido privado por legislaciones anteriores. Mozo, concluyó su intervención con un mensaje a los educadores en general, y a los profesores en particular: “el vuestro es el gremio más valorado de la sociedad y ha de seguir siéndolo, ya que tenéis en vuestras manos las joyas y tesoros de cada uno de nosotros como padres”.

Tras la intervención de Susana Mozo le llegaba el turno de la palabra al obispo de la diócesis de Getafe, quien comenzaba su intervención agradeciendo a la Fundación de Educatio Servanda por la organización de un congreso que tiene, entre otras misiones garantizar la presencia en la vida pública de una buena opción educativa que “debemos ofrecer con respeto y con toda claridad, ya que nos ayuda a manifestar en sociedad lo que somos”.

Ya en referencia a la autoridad, el obispo de Getafe señaló que no se puede entender la autoridad sin la que es su célula básica y principal referente: la familia. Pues en ella donde nacemos, crecemos y vivimos.

“En mi vida la familia –testimoniaba el obispo- la familia ha sido muy decisiva. Yo aprecié en la autoridad de mis padres tres cualidades que podrían hacerse extensivas a otros ámbitos: el amor, porque para educar hay que amar, y porque el amor da seguridad y confianza; el ejemplo, porque cuando uno ve en la autoridad una coherencia, un modo de vivir, siente el deseo de identificarse con aquel que le va marcando; y, por último el respeto, pues es importante respetar la dignidad del niño. De mi padre aprendí que no se puede humillar a un niño; que no se le puede reprender delante de los demás. Hay que respetarle porque tiene una dignidad y debe experimentar que se le trata con cuidado.

Para el obispo de la diócesis, el ámbito donde esta dignidad se realiza plenamente es en la familia. “De ahí –añadía- que el colegio tenga que ser una familia”.

Con la intervención de Don Joaquín quedaba inaugurado el VII Congreso de Educadores Católicos. Una edición que, como hemos señalado al principio, ha destacado por su brillantez y el carácter eminentemente práctico de las ponencias, que os recomendamos vivamente y ponemos íntegramente a vuestra disposición en este mismo boletín.

 

No Comments

Post A Comment